CASA ENTRE PINS



CASA ENTRE PINS
UBICACIÓN
Prades
SUPERFICIE
235 m2
AÑO
2026
La vivienda nace de la observación directa del paisaje de Prades y de su gama cromática característica. Los verdes profundos de los pinos, los tonos apagados de la vegetación mediterránea, la tierra seca y las tonalidades minerales de la montaña construyen una paleta natural muy vinculada al lugar. A partir de estos colores se define la materialidad de la casa, mediante una gama de beiges, tierras y tonos minerales cálidos que busca reducir el contraste con el entorno y hacer que la arquitectura forme parte visualmente del bosque.
La casa se concibe como una pieza profundamente horizontal, de una sola planta y proporciones equilibradas, que se extiende entre los pinos siguiendo la escala y la horizontalidad del terreno. Su geometría lineal evita una presencia excesiva y permite que la vegetación existente mantenga un papel protagonista alrededor de la vivienda. La arquitectura se plantea así como una pieza de tonos terrosos, próxima a los colores de los troncos, las rocas y el suelo, dejando que la vegetación, la luz y los cambios estacionales completen su imagen a lo largo del año.
Al tratarse de una segunda residencia, la vivienda se proyecta especialmente vinculada al descanso, al exterior y a una forma de habitar más abierta. La distribución se organiza para que las principales estancias se orienten hacia el sur, aprovechando la luz natural, la orientación y las vistas hacia el bosque. Salón, comedor y dormitorios mantienen una relación directa con el jardín mediante grandes superficies acristaladas que prolongan visualmente los espacios interiores hacia el exterior.
Delante de esta fachada se dispone un porche longitudinal continuo que recorre toda la vivienda y conecta las distintas estancias. Este espacio intermedio actúa como un umbral habitable entre interior y exterior: protege de la radiación solar más intensa, genera zonas de sombra y permite utilizar el exterior durante buena parte del año. La profundidad del porche y la sucesión regular de grandes huecos y pilares refuerzan la composición horizontal de la fachada y permiten que cada estancia tenga una relación directa con el jardín.
La piscina se sitúa paralela a la vivienda, siguiendo también esta geometría longitudinal y formando parte de la secuencia entre la casa y el bosque. Desde el interior, las grandes aperturas permiten una presencia constante de la vegetación y de los cambios de luz durante el día, mientras que desde el exterior la vivienda aparece como una construcción baja y continua entre los árboles.
El proyecto busca, en definitiva, una arquitectura contenida, basada en una geometría clara, una paleta cromática próxima al paisaje y una relación muy directa entre las estancias interiores, el porche y el bosque. La casa funciona como un lugar de estancia y descanso en el que la arquitectura acompaña al entorno sin intentar imponerse sobre él.

